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martes, diciembre 18, 2018

Tlaxcala, entre milpas y magueyes

Iglesia de TlaxcoLa sierra que resguarda los sabores tradicionales de sus platillos. Un lugar de saberes tradicionales, a la par de una historia enriquecida a través de los años.

Por Marianna Magos

El camino hacia Tlaxcala está bordeado por milpas esplendorosas; pareciera que las espigas se dirigen hacia el cielo, mientras las hojas parecen besar la tierra. La escena es prometedora…

Tlaxco es un municipio propio del estado de Tlaxcala, que se ubica a dos horas de la Ciudad de México. La palabra Tlaxco, significa “en el lugar del juego de pelota”.

El recorrido comenzó con la parada a los tacos de Don Arturito, título que lleva el nombre del propietario, quien desde hace años vende tacos de requesón con epazote, rellena (moronga), cecina y de más guisados caseros que prepara a diario.

Después nos dirigimos a conocer la producción de quesos artesanales, productos que en Tlaxco han tomado fama entre el menú de sus comidas. El conocido queso de aro, el ahumado, el botanero y el queso de tenate, son de los más sabrosos que caracterizan la actividad artesanal del lugar. Generalmente se sirven asados con salsa verde o roja. Los productores reciben visitantes para explicar el proceso y la preparación de cada tipo de queso y es ahí donde vemos el resultado puro y natural.

El sol radiante del medio día nos permite visitar una de las haciendas pulqueras más importantes de Tlaxcala, Xochuca, cuyo propietario se dedica a la producción de éste delicioso elíxir natural de maguey. Al entrar al casco de la hacienda, se puede transportar a la época dorada del pulque; aún se resguarda el tinacal original con las tinas de cuero y de fibra de vidrio que son cuidadas por el “mayordomo”. Así mismo el “tlachiquero” explica desde el raspado del agave pulquero hasta la fermentación que sufre el aguamiel para llegar a ser un refrescante pulque natural.

Hay infinidad de curados, (pulque mezclado con frutas y/o semillas), que uno puede probar en Xochuca. En este lugar se puede realizar un evento o bien, reservar tours para cualquier interesado en ésta gran bebida de los dioses.

Al salir de la hacienda era inevitable mirar a lo lejos La Peña del Rosario y  contemplar el bello paisaje cubierto de campos de cebada y trigo que abundan en la región.

Por la tarde visitamos a varios artesanos de Tlaxco, al cruzar el zaguán de madera del artesano en carpintería, Don Miguel Márquez, a quien le apasiona éste milenario oficio, quedamos admirados por los trabajos que él mismo había hecho: un títere a su imagen y semejanza, un automóvil decorado con madera al cual nombró “el tlaxcomóvil”. La pasión de este artesano es notable mientras relata la historia de su taller que con mucha calidez.

Al caer la tarde y para comer decidimos visitar  el Portal Jardín, un lugar que ofrece platillos típicos como la sopa de alberjón, el chamorro al pulque, hongos xoletes y el queso de aro asado entre otros.

Por la noche la espesa neblina cubrió la carretera que nos llevaba a la hermosa sierra boscosa. Nuestro día terminó frente a una cálida chimenea encendida con un chocolate caliente.

Al otro día visitamos La Barca de la fe, iglesia edificada en treinta años, su forma única simulando una barca a la que acuden los fieles de la comunidad de San Andrés Buenavista.  Por dentro se encuentra llena de simbología prehispánica con decorados en madera y pinturas que representan un sincretismo religioso único.

Casi al medio día, nos dirigimos al Rincón Taurino, lugar que se ubica en los portales del centro con una gran decoración relacionada a los toros, ya que Tlaxcala se caracteriza por las tradiciones taurinas como fortaleza en éstas actividades. Un mixiote de carnero y unos tlacoyos formaron parte del menú.

El viaje terminó en el centro empedrado de Tlaxco, donde se podía admirar el palacio municipal que fue inaugurado por Porfirio Díaz, los antiguos portales.

 La técnica de la cera perdida

En Tlaxco se trabaja la plata bajo una técnica llamada, “La cera perdida”, que consiste en fundir figuras de cera dentro de un cilindro de yeso para rellenar con plata líquida y obtener las piezas sólidas.

 Al final de la senda

Un reconfortante hotel que se encuentra en los límites entre Tlaxcala y Puebla, dentro de la sierra boscosa de Tlaxco. Ofrece servicios como alquiler de cabañas familiares, habitaciones con chimenea o vista al bosque. Sus actividades recreativas constan de paseos a caballo, caminatas para apreciar a los venados, recorridos en bicicletas y cuatrimotos por circuitos dentro del bosque, así como actividades eco-turísticas.

Su oferta gastronómica es deliciosa, ofrecen platillos como la típica barbacoa blanca de la región, conejo al chiltepín, quesos artesanales, mole negro y pan de queso; aunque el imperdible es el pastel de elote.

Cuenta la historia que su antiguo propietario, Don Melchor, se enamoró de Tlaxco y decidió pasar sus últimos años de vida en éste lugar, en donde construyó “Al final de la senda”, lema que explicaba sus motivos para vivir la última etapa de su vida al lado de su esposa Ingrid, quien era originaria de Alemania.

“Al final de la senda”, es un hotel que tiene más de 30 años en pie, y que al paso del tiempo se ha convertido en locación de películas, parada familiar para comer y actualmente uno de los mejores lugares en Tlaxco, para hospedarse y reconfortarse con sus platillos y servicios.

 Evoca

En pleno corazón de Tlaxcala se encuentra el restaurante Evoca, a sólo 1 hora15 minutos de la Ciudad de México. El lugar es elegante y minimalista, sin dejar su lado acogedor y casero.

El menú es una nueva propuesta de cocina regional, apegándose a platillos y costumbres tradicionales pero en una presentación más contemporánea del chef Francisco Molina, quien hace un rescate de cocina del valle de Tlaxcala.

En su menú se puede degustar una sopa de jitomate asado con carbón de nogal, croquetas de huanzontle y polvo de hierbas aromáticas; costilla de res con mole de huitlacoche acompañado de puré de plátano macho y verduras tatemadas. Y para el final, carrito de nieves: nieve de mandarina y toronjil, nieve de pulque curado de caramelo, nieve de xoconostle y helado de vainilla y yogurt.

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