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Acapulco urbano

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En búsqueda de la nostalgia, éste clásico de clásicos llena el corazón de emociones y la boca de sabor. Un viaje por el sentido alternativo y tradicional, que me dejó la memoria llena de recuerdos.

Por Marianna Magos

Visitar Acapulco es tener un encuentro auténtico con el clásico destino de playa que tuvo gran auge en la época dorada del cine mexicano y hollywoodense, donde hoy se tiene el privilegio de hospedarse en lugares donde el jetset internacional acostumbraba vacacionar desde hace casi medio siglo, conservando su estilo tradicional a un precio muy accesible con variadas actividades por sus calles y playas.

Caleta y Caletilla

Un punto clave para conocer de lleno este lugar es abordar las tradicionales lanchas de fondo de cristal que ofrecen agradables paseos para admirar la flora y fauna marina, y en especial para poder ver a la virgen sumergida, (reina de los mares). Cruzando por el canal de Boca Chica hasta la isla de la Roqueta, se pueden practicar deportes acuáticos o simplemente disfrutar de las tranquilas aguas que ofrecen éstas playas. El típico manjar urbano de ésta zona es el “bolillo relleno”, un simple virote con puerco al estilo guerrero, receta que todos los acapulqueños conocen. Lo recomendable es buscarlo en un mercado.

Jueves Pozolero

La tradición de comer pozole en jueves lleva varios años celebrándose, una costumbre muy guerrerense que en Acapulco no deja de ser popular para los locales y ahora para los turistas. La pozolería más concurrida es “El Jaguar”, donde hay una barra de siete o más tipos de pozole, como el verde, blanco, rojo y el vegetariano entre otros. Aunque en casi todos los restaurantes se puede pedir el famoso plato de pozole con botana y un mezcalito para acompañar.

Aca en Bici

Subirse a bordo de una bicicleta especial para tours gastronómicos y comenzar la experiencia por la emblemática costera de Acapulco es ahora uno de los nuevos imperdibles de éste clásico del turismo. Un tour lleno de contrastes con paradas en sitios artesanales como el mercado de dulces y la panadería de Chilapa (región de Guerrero llena de bondades gastronómicas); un ejemplo de lo tradicional que tiene Acapulco como probar un típico pozole o visitar una juguería de más de 70 años de existencia. Ir sobre ruedas y detenerse a comer es ideal para los foodies que buscan probar los sabores de Guerrero, más allá de los platillos del mar. La bicicleta es un móvil especial con capacidad para nueve pasajeros y un conductor al frente que lleva la dirección del grupo, la salida es del Hotel Crowne Plaza.

Aca Bus

Éste colorido autobús es una alternativa para quien quiere conocer Acapulco desde otra perspectiva. Ofrece un recorrido turístico por toda la bahía, sale desde la Quebrada  y llega a la zona Diamante, explicando paradas importantes como el teatro “Sinfonía del Mar”, “El Fuerte de San Diego”, algunos hoteles emblemáticos y puntos con historia. La explicación de todo el recorrido es clara y precisa.

Come Acapulco

La ruta Gastro-Cultural surge como el segundo recorrido gastronómico más importante de Acapulco, en el que se busca rescatar los platillos tradicionales dándolos a conocer a los turistas a través de experiencias únicas. Se visitan tres restaurantes y un mercado tradicional, hay varias actividades como preparar tu propio ceviche y ver el corte de coco, degustar mezcal guerrerense con pescado a la talla, así como probar los sabores acapulqueños en el mercado de la Progreso.

Algunos imperdibles alternativos:

  • Restaurante La Cabaña. Con 75 años de historia, un concepto completamente costero que se convirtió en parada obligada para comer los mariscos frescos del puerto, como lo son los percebes, los silios y el pavo de mar, aunque también se sirven chiles rellenos de mariscos, crepas de pescado y ceviches. Está ubicado en playa Caleta.
  • Acapulco mi amor. Cevichería para todo tipo de público donde se puede encontrar el sazón local bajo una propuesta híbrida e innovadora, como el típico bolillo relleno, sólo que aquí se puede pedir de mariscos, (calamar, pulpo y marlín). Así mismo pedir un coco o un mezcal guerrerense es muy buena opción mientras se aprecia desde su terraza la vista a Caleta y Caletilla. Pedir el helado de chilate, es lo mejor.
  • El Juguito. Desde los años de oro de Acapulco, ésta juguería tiene más de 70 años elaborando jugos de todas las frutas de la región, filas de artistas, políticos y público cautivo que busca una refrescante combinación o bien recetas de la casa.
  • Hotel Boca Chica. Anteriormente el escaparate élite de los 50`s. El encanto de éste lugar es la decoración y el ambiente de playa Caletilla. Un hotel de diseño muy “retro”, siempre esperándole a uno con una Yoli bien fría. El sushi que se sirve aquí es el mejor de Acapulco, su chef japonés Keisuke Harada es el encargado de la propuesta gastronómica tan peculiar que sirve a pie de playa con vista a la isla de La Roqueta.

Acapulco sigue siendo el paraíso que todos quieren: revivir al sonido de las olas con novedosas opciones para el viajero y gratas experiencias, sin olvidar su vida nocturna, su costera llena de restaurantes y todos los clásicos que muchos ya sabemos. Un Acapulco alternativo es ahora el que atrapa y sigue cautivando las emociones del viajero.

Nuevos talentos

El chef Javier Reynada es un gran promotor culinario del destino, quien busca incansablemente que los turistas y hasta los propios locales valoren sus platillos. Es impulsor de “Come Acapulco” y miembro activo del Conservatorio de la Cultura Gastronómica Mexicana. Estuvo en Francia aprendiendo de la cocina del chef Frédèric Anton, quien tiene tres estrellas Michelin.

Es propietario del restaurante “Rosmar”, una propuesta culnaria evolutiva con productos locales y artesanales como el pan de Chilapa y frutas de temporada.