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México tiene sabores extraordinarios, capaces de hacernos amar cada elemento que crece y nace en esta tierra para alimentarnos. Bajo esa premisa, en Restaurante Cascabel, de la chef mexicana Lula Martín del Campo; se creó una fusión entre la comida tradicional que caracteriza al lugar y las exclusivas reservas vinícolas de Monte Xanic.

Bajo el lema “Hagamos país”, este maridaje intentó transmitir al comensal cómo es que la riqueza de nuestra gastronomía compagina con bebidas sofisticadas y de alta calidad que “saben a México”, como las de esta casa que ha obtenido más de 300 medallas a lo largo de 30 años y es reconocida por importantes especialistas, sommeliers e industria del vino a nivel nacional y mundial.

Algunos de los vinos que formaron parte de esta cata maridaje fueron Monte Xanic Sauvignon Blanc viña Kristel, que se maridó con un ceviche negro de esmedregal (imagen); Monte Xanic Selección 2016 con una birria de res con almejas y para finalizar la cata, el recién lanzado al mercado Monte Xanic Calixa Syrah con un brownie con mole.

“Cada proyecto en Cascabel tiene una misión muy clara: enaltecer nuestras raíces y cultura a través de la gastronomía y qué mejor manera de alcanzarla en complicidad de Monte Xanic, pues la variedad de notas en sus vinos  combina bastante bien para comunicar los sabores del México ancestral de un modo contemporáneo”, comentó Lula Martín del Campo, chef de Restaurante Cascabel.

Monte Xanic proviene de los Valles de Ojos Negros y de Guadalupe, Baja California; entre sus rasgos característicos resaltan elementos como frutos rojos y silvestres, aromas francos y notas de pimienta, vainilla, regaliz, etc., que juegan cortésmente con alimentos elaborados a base de maíz y frijol.

Los esquites criollos de maíz blanco, rojo y azul (endémicos de Pátzcuaro, Michoacán), el salmón con mole de Xico, Veracruz, el pulpo con chorizo y las albóndigas son algunos de los platillos que nadie puede perderse al visitar Cascabel.